La crisis migratoria de Ceuta acumula más intercambio de cartas entre capitales. Este lunes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha respondido al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con un texto que acaba con una llamada a la solidaridad entre los Estados miembros en las crisis migratorias como la vivida en la ciudad autónoma —la más contundente que ha hecho estos días—, al mismo tiempo que reclama fortalecer las fronteras de la UE “en los puntos críticos”, y no hay duda de que Ceuta lo es, para “preservar la integridad del área Schengen”. En el fondo, la alemana da una de cal para España, que estos días ha lamentado la respuesta “egoísta” de algunos socios de la UE, y una de arena, señalando al poner deberes las carencias de la frontera en la ciudad autónoma.
Von der Leyen comienza su carta por la parte positiva de lo que ha pasado estos días, agradeciendo la rápida devolución de las decenas de miles de personas que cruzaron irregularmente la frontera a Marruecos. “Las autoridades españolas y marroquíes lo han resuelto eficientemente y con éxito, evitando movimientos ilegales posteriores al suelo español en el continente y en Europa”, recuerda en una carta a la que ha tenido acceso EL PAÍS, haciendo suyo uno de los argumentos que más ha usado el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
“A medida que se desarrollaban los acontecimientos y con acción determinada, el orden se ha recuperado y el sistema de retornos ha funcionado. Esto demuestra que tenemos un sistema robusto para salvaguardar la seguridad y la soberanía europea, y también para proveer la necesaria tranquilidad a nuestros ciudadanos”, ha destacado, tratando de defender la gestión general de las autoridades europeas. De hecho, subraya que en los últimos años las llegadas irregulares han bajado el 55% y en lo que va de este año, el 37%.
Que ponga el acento en estos números y en la solidez del sistema resulta significativo después de la reacción de Italia, Dinamarca o Finlandia, países que llegaron a plantear la suspensión de España del acuerdo Schengen al ver las imágenes de lo sucedido en las playas de Ceuta. Lo hicieron a pesar de que la ciudad autónoma no es parte plena del área europea de libre circulación de personas y de que haya controles fronterizos para llegar a la península.
La alemana acaba su misiva con una llamada al apoyo mutuo entre los Estados miembros: “Como siempre, la solidaridad europea está en el corazón del proyecto europeo. España y su gente pueden contar con el apoyo sostenido de la Comisión y la fuerza de nuestra unión para superar este reto”, concluye. Von der Leyen ha recibido muchas críticas estos días por no hacer mención alguna a esa solidaridad la primera vez que pronunció sobre la llegada irregular de decenas de miles de personas a Ceuta el pasado viernes. Al día siguiente, ya subsanó la ausencia, aunque la referencia fuera genérica, en un nuevo mensaje en la red social X. Y ahora lo hace en una carta dirigida directamente al presidente del Gobierno en la que no hay referencias al centenar de fallecidos durante estos días atrás.
Pero en esas dos páginas, también hay exigencias veladas. La más clara es la que atañe a la protección de las fronteras externas, “una responsabilidad compartida”. “Solo juntos podemos preservar la integridad del área Schengen. Nos hemos mantenido firmes en que la UE no aceptará entradas ilegales. Ni podemos aceptar cualquier intento de usar la migración ilegal para presionar a cualquier Estado miembro”, introduce, para acabar concluyendo: “Tras este incidente, está claro que debemos hacer más para reforzar nuestras fronteras en los puntos críticos, con vigilancia y el uso de barreras físicas donde se necesite”.
Esta última frase, con menos vehemencia y sin señalar con el dedo, desarrolla el argumento que lanzó el viernes el primer ministro polaco, Donald Tusk. Polonia, el viernes, no llegó a reclamar medidas en el área Schengen, pero sí que se mostró muy exigente con España. El líder del Gobierno polaco, de hecho, quiso poner a Varsovia como modelo frente a lo sucedido en Ceuta: “Hemos invertido miles de millones de euros y hemos movilizado a miles de soldados, policías y guardias fronterizos. España debe tomar ejemplo de nosotros si Schengen ha de sobrevivir”. Polonia tiene una amplia frontera con Bielorrusia y Rusia y ha sufrido también cruces masivos de fronteras promovidos por sus vecinos como un ataque híbrido para desestabilizar el país.
Como todas las autoridades que se han pronunciado por el momento en España y en Europa, la alemana no apunta responsabilidad alguna en lo sucedido. Al contrario: “Marruecos es un socio estratégico importante en nuestros esfuerzos para combatir el tráfico de migrantes y la migración ilegal”, destaca. Hacia el futuro, apuntan que la UE ya está trabajando con las autoridades del país norteafricano para una cooperación más estructurada.
La colaboración con socios para prevenir la migración irregular es, precisamente, la primera área de trabajo que plantea Von der Leyen para gestionar la política migratoria en la UE. La segunda pasa por “reforzar las fronteras exteriores”. El siguiente consiste en “implementar las devoluciones en caliente”. El cuarto consistiría en el desmantelamiento de las redes de tráfico de personas y el último pasa por reforzar los retornos.
La presidenta de la Comisión no hace una sola mención a la regularización masiva como movilizador de migración irregular por un supuesto “efecto llamada”, algo que sí reprocharon los 22 Estados miembros que el sábado enviaron una carta a las instituciones europeas con críticas duras a la política migratoria española. Tampoco habla de los campos de deportación en terceros países mientras los solicitantes de asilo esperan que se tramite su petición, a los que se ha abierto como respuesta a las reclamaciones de “soluciones innovadoras” que plantean Dinamarca o Italia.






