Qué fueron las guerras cristeras, la sangrienta confrontación que marcó la relación entre el Estado y la Iglesia en México – BBC News Mundo

Fuente de la imagen, Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images

Pie de foto, El sacerdote jesuita Agustí Pro fue uno de los numerosos religiosos fusilados en México por su condición de ministro de la Iglesia católica.

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El silencio con el que las campanas de las iglesias recibieron los primeros rayos del sol del 1 de agosto de 1926 anunciaba que aquel sería un domingo distinto en México.

La noche anterior, los obispos mexicanos habían puesto en marcha una medida sin precedentes en la historia del catolicismo mundial: la suspensión de misas, matrimonios, bautizos, funerales y cualquier otro servicio religioso en todo el país.

La decisión fue la respuesta a los nuevos intentos de las autoridades por secularizar el país mediante iniciativas como la reforma del Código Penal conocida como “Ley Calles”, en alusión al entonces presidente Plutarco Elías Calles.

El instrumento buscaba hacer valer las disposiciones anticlericales incorporadas a la Constitución de 1917 y establecía multas para los religiosos que vistieran sotanas y hábitos en público, así como penas de cárcel para quienes cuestionaran abiertamente las políticas gubernamentales.

Además, limitaba el número de sacerdotes que podía haber en el país y los obligaba a registrarse ante instancias públicas para poder ejercer su ministerio.

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